Universo

MOMENTO
APERITIVO

Jazz de fondo, luz dorada en la pared y la gravedad haciéndose cargo del cuerpo.Cierra los ojos. Te digo aperitivo, ¿qué ves?

Imagina la luz rasante de las siete de la tarde entrando por el ventanal, cortando el salón en diagonal. Suena un vinilo suave, con ese sonido tan característico del vinilo, podrías estar en los años sesenta o ahora. Ya cerraste el ordenador.Las obligaciones del día están en pausa. Es esa franja de la tarde donde el aire parece pesar menos y el cuerpo, de repente, pide abandonar la rigidez, el cuerpo se relaja.Nos dejamos caer un poco. Nos encontramos alrededor de la mesa de centro. Es una transición física; pasamos de la tensión productiva en una postura más estructurada a entregarnos a la gravedad del descanso.

En este universo el Momento Aperitivo, es un espacio de tiempo y un hábito que no es solo abrir una botella o picar algo; es una zona horaria propia. Un estado mental.Si el ídilico universo Slow Morning es cómo nos preparamos para el mundo, el Momento Aperitivo es cómo nos reconciliamos con él después de todo el día y sus matices tantas veces incontrolables.

Es el puente perfecto entre "hacer, realizar" y simplemente, "estar". Qué linda, qué suave, qué placentera sensación.


"Hay objetos que despiertan para brillar, exactamente, en dos momentos del día."

El aperitivo es como el abrazo de un niño, desinteresado, hospitalario, incluso si estás solo en casa. Es el momento donde la arquitectura de tu espacio toma el control. 


Los materiales no están ahí solo para ser observados, están para dictar el comportamiento y hacer que ese rato sea un refugio.Cuando la geometría y el tacto de lo que te rodea son correctos, la conversación (o el silencio) fluye con otra densidad.Todo lo que pasa durante el aperitivo se siente como el preludio perfecto para lo que venga después. Es el diseño creando el escenario para que la vida ocurra.

Explorar los universos

Para los del club AM //// La luz cenital y el vermú al sol: En nuestra cultura, el aperitivo tiene una primera vida estelar al mediodía. Es el encuentro del fin de semana. En esta escenografía exige luz brillante, ese sol nítido de invierno que entra a través de los cristales.

Para los del club PM //// La luz rasante y el jazz: La segunda vida del aperitivo: las siete de la tarde. El sol baja y la luz se vuelve rasante, dorada, tiñendo el salón de sombras largas. La banda sonora cambia; quizás un vinilo con soul, funk, jazz psicodélico, rock y va subiendo. Aquí, el diseño acompaña una transición mucho más íntima hacia la noche.

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